Real Unión de Irun


«Algún día acabará la maldición del Real Unión»

Pese a la decepción, los aficionados del Real Unión de Irun confían en que el equipo subirá a Segunda.

Iñigo Aristizabal | 25.05.2009

DV.El 24 de mayo estaba destinado a ser un día histórico. 45 años después, el Real Unión iba a subir de nuevo a Segunda. Pese al 1-0 de la ida, todo Irun confiaba en que así sería. Y no va a ser un día histórico, pero tampoco será fácil olvidarlo, por todo lo que se vivió desde el mediodía en el centro de Irun, por el buen rollo con los gaditanos, por cómo empujó la afición en el campo...

Como suele suceder en estas ocasiones, alguno se estrenaba en Gal. O casi. Alberto, treintañero, reconocía que «no recuerdo haber estado aquí desde que tenía ocho o nueve años. Por supuesto que sigo al Real Unión, pero me da un poco de pereza venir al campo». No fue así ayer. «Es una gozada, está todo el mundo super motivado». También él, con la camiseta de 'Ni ere txuribeltz' y una especie de turuta con la que no paró de animar.

Ese sentimiento txuribeltz que tanto ha crecido en las últimas semanas se apreciaba en cuadrillas enteras. Juancar y Jon contaban que «a la mañana nos hemos quedado flipados con el ambiente que había en la plaza San Juan. Que vinieran los del Cádiz ha ayudado, pero es que mucha gente de Irun estaba con camisetas, con distintivos del Unión...». Como ellos, los dos con la rojinegra que tanto éxito ha tenido, y más después de eliminar con ella al Real Madrid en la Copa del Rey.

«¡Podemos, podemos!»
Todo estaba saliendo perfecto, salvo que no llegaba el gol. Martín veía que «Goikoetxea está haciendo un trabajo bestial, como siempre, pero ellos tienen muy buena defensa. ¡Si sólo hace falta un gol!». Claro, como el 2-0 estaba todavía más lejos, la afición se empezaba a conformar con una posible prórroga. Era lo más comentado durante el descanso.

Teresa estaba «de los nervios. No soy futbolera, pero sí de Irun de toda la vida y quiero que suba el Real Unión, porque eso significaría mucho para toda la ciudad. No hay más que ver el ambiente que ha habido durante todo el día. ¡Podemos, podemos!», exclamaba.

En esas, llegó el nubarrón y la granizada y lluvia. Se puso tan negro que daba miedo. Y muchos se mojaron, pero curiosamente el ánimo fue hacia arriba. Aitor veía que «ahora estamos dominando más. Los charcos son peores para ellos que para nosotros». Ni sí, ni no. A veces ayudaban y otras, molestaban. Escampó, y también para el Cádiz, que tuvo la valentía de acabar el partido atacando. No pudo ser, 'versión cuatro', pero como decía Mari Carmen a la salida de Gal, «algún día tendrá que acabar está maldición».


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Himno del Real Unión de Irun