Real Unión de Irun


El Real Unión no pudo batir al Cádiz (0-0) y el ascenso tendrá que esperar

El Real Unión de Irun se alió con toda la ciudad para conseguir su tan ansiado ascenso, pero enfrente tuvo un buen Cádiz que se suma a la infausta lista que habían empezado Gramenet, Lorca y Alicante.

Iñigo Aristizabal | 25.05.2009

DV. No será porque no estaba todo preparado... No será porque el temporadón del Real Unión de Irun no merece un broche.... No será porque este equipo no esté llamado a Segunda División... Pero no pudo ser y se repitió la historia del chasco en el Stadium Gal. Se ha repetido tantas veces, que ya hasta aburre. De lo malo, queda la segunda oportunidad, que se empezará a preparar desde hoy, y una ola de sentimiento txuribeltz más grande que nunca. Subido a esa ola tiene que lograr el ascenso el Real Unión.

Un ascenso que se escapó y que en el día de ayer prácticamente no tocó la puerta de los irundarras, aunque un gol hubiera llevado el partido a la prórroga y quizás si merecieron ese gol. Pero el gol no llegaba de ninguna manera, ni con Iñaki Berruet de delantero centro, y todo Irun se fue cabizbajo a casa, mientras los gaditanos gastaban sus últimas energías en vitorear a los suyos y también, repetidamente, en animar a los irundarras.

«¡El año que viene, Cádiz-Real Unión!» fue el lema más cantado a lo largo del día, y también el que con más fuerza sonó cuando acabó el partido y tuvo lugar la pacífica invasión de campo. Desde luego, se encuentren donde se encuentren, estas dos aficiones ya tienen mucho que contarse.

También los jugadores, aunque en este caso sería el repaso a las heridas de guerra, porque hubo mucho, muchísimo, juego subterráneo. Esa partida sí que la ganó claramente el Cádiz, que supo llevar el partido a su terreno, al del teatro y la pérdida de tiempo. Incluso con eso no hay que negar que el Cádiz demostró su potencial y también pudo haber llegado el gol amarillo. Pero ni gol local, ni gol visitante. Es lo más feo del fútbol, el 0-0 que además esta vez no valía para repartir puntos, sino para castigar al que no había marcado ningún gol después de 180 minutos y pico de eliminatoria.

¡Cómo empujó Gal al Real Unión!
Conocida es la tranquilidad del guipuzcoano cuando acude a eventos deportivos. La premisa se corrobora cada quince días en Gal, donde suele haber en torno a 1.000 espectadores. Pero ayer el escenario era completamente distinto y a las seis de la tarde ya había más de tres mil personas en el campo. Quedaba una hora para el partido, una hora en la que comerse las penúltimas uñas. Irun lleva mucho tiempo esperando este ascenso y creyó que le quedaban sólo 90 minutos más. Error, quedan todavía cuatro partidos más. Seguro que en los dos de casa los aficionados siguen al mismo nivel. Ayer, a cada momento crítico, la afición respondía con todavía más gritos.

Cuando el Real Unión de Irun salió a calentar, parecía que aquello se caía. Iñaki Berruet, capitán y ayer único irundarra, ya había declarado en las horas previas que «si todos sintieran lo mismo que siento yo por este equipo, subiremos seguro». Y toda la fuerza de esa frase explotó en los gestos del de Behobia en las primeras carreras de calentamiento, cuando llamó a filas a todos los unionistas con brazos en alto. Él quería que fuera su penúltimo partido (hubiera quedado la final), pero le tocará, como a todos, seguir en la pelea.

En el Real Unión, decepción a medias
El partido se iba consumiendo y, volvían los fantasmas de Gramenet, Lorca y Alicante. Claro, que esta vez la decepción no es tan enorme como lo fue en aquellas ocasiones, sobre todo en las dos primeras. Esta vez queda la repesca. No se puede negar que hubo decepción pero la afición, al igual que el equipo, se va a levantar para seguir ese otro camino que le ha tocado tomar. No importan rivales, no importan fechas, no importa nada. El Real Unión tiene que subir porque todo está escrito para que este año sea el definitivo.


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