Real Unión de Irun


Irun adelanta sus fiestas con el ascenso del Real Unión

Irun respira sanmarciales por los cuatro costados. Las fiestas arrancan mañana oficialmente, pero el Real Unión de Irun y su anhelado ascenso permitieron adelantar unas horas la euforia en la ciudad.

Iñigo Morondo | 22.06.2009

IRUN. DV. Como héroes. Llegaron a San Juan en un tren neumático y fueron recibidos como héroes. «Sólo son jugadores de fútbol» podrá pensar alguien, pero ése será alguno que no sepa lo que Irun ha vivido con su equipo de fútbol antes de llegar a este punto. Tres fases de ascenso frustradas, dos de ellas dolorosamente. Esa eliminatoria contra el Cádiz, no hace ni mes y medio. El corazón unionista había soportado tantas desgracias que cuando esta vez el destino le sonrió... todo era poco. Estos jugadores lograron culminar ayer un sueño que se resistía desde hacía seis años. El sueño que, o era este año, o vaya usted a saber cuando podría haber vuelto a ser. Todo esto estaba en el inconsciente colectivo de la incontable –literalmente– muchedumbre que se agolpaba ante el Ayuntamiento para celebrar el éxito con su equipo.

La llegada de la plantilla al Ayuntamiento, junto con el cuerpo técnico y los trabajadores del club, fue vibrante. Recorrieron entre vítores y palmadas de felicitación el estrecho pasillo que los aficionados crearon entre el tren txu-txu y la puerta del Consistorio. Y su entrada fue triunfal. Cantando, abrazados. Una piña que recibía el aplauso unánime de los que les esperaban dentro.

Cuando llegaron a la Sala Capitular, antesala de la balconada municipal, lo primero fue lo primero. «¿Dónde están los pintxos?». Pocos pudieron probar los agotados jugadores entre abrazos y fotos con los que allí se encontraban y cánticos de iniciativa propia. El más sentido de éstos, sin duda, el de a Segunda, oé!! que corearon incluso los representantes municipales presentes y que hizo temblar la tarima del salón plenario. Cantaron esa canción y otras, acompañadas de palmas, intercalándolas con fotos. Y con más abrazos. Y enhorabuenas. Y abrazos.

La locura del balcón
El aperitivo de balconada de Ayuntamiento que la Copa brindó con la eliminación del Madrid no había colmado a la ciudad. Tampoco a los jugadores. Lo de ayer sí. Bien es cierto que la megafonía pudo ser mejor, pero ¿acaso importa? «Berru quédate» le cantaba la plaza al gran capitán irundarra, al de Behobia. Y él habló. Habló sobre todo para dar las gracias y eso, estando el ambiente como estaba, le honra. Se las dio al público del partido de ayer y especialmente a los que no fallan una en Gal. Se las dio a los trabajadores del club y a los jugadores que han pasado por aquí y tan cerca han estado de este logro. Y entre sus agradecimientos, hubo uno especial, a sus padres, por haber venido a Irun «porque así he tenido la suerte de haber nacido y haber vivido en esta ciudad». Y luego lanzó los preceptivos goras:a Irun, al Unión. Y a San Marcial.

Habló el presidente del club, Ricardo García, para transmitir agradecimientos y la alegría que se desborda en el club. Habló el alcalde de Irun, José Antonio Santano, para señalar que «no se me ocurre mejor manera de empezar unos sanmarciales». Fuera del balcón, el primer edil también reseñó que este ascenso «pone al Real Unión y a la ciudad en el lugar que se merecen», al margen de las repercusiones económicas y de imagen que pueda tener una plaza en el fútbol profesional.

Pero el protagonismo ayer tenía que ser para los jugadores y con Gorka Bergés, jefe de prensa del club, ejerciendo como maestro de ceremonias fueron sucediéndose ante el micrófono. Goikoetxea, que tuvo tiempo hasta para cantar, Sergio Francisco, Oier Larrainzar...

Hablara quien hablara, la plaza se le entregaba. Coreando su nombre, coreando sus goras. A nadie se le olvidó lanzar uno por San Marcial. Porque Irun vive sus fiestas intensamente y aunque lo de ayer no aparecía en el programa nadie podrá negar que tuvo tanto de fiesta como de fútbol.


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Himno del Real Unión de Irun