Real Unión de Irun


Regalo envenenado para el Real Unión

La eliminatoria entre los campeones de cada grupo sólo supone un privilegio para el que la aprovecha. El que pierde queda en una posición incómoda.

Fernando Becerril | 25.05.2009

DV.El Real Unión todavía no es equipo de Segunda División. El Cádiz probó en el encuentro de vuelta que tenía el oficio que se le suponía y el despliegue físico de los guipuzcoanos no sirvió para abrir la lata y equilibrar el gol amarillo en el partido del Ramón de Carranza. La primera oportunidad se fue, pero queda otra. La más larga, la más difícil. Y no está claro que en ella el once irundarra parta con ventaja sobre su próximo rival por mucho que ya no se vaya a encontrar un equipo tan poderoso como el que ayer tuvo enfrente.

Esta eliminatoria recién inventada entre los campeones de los cuatro grupos sólo es un privilegio para el que gana y asciende sin más trámite que este viaje de ida y vuelta a Cádiz o a Irun. Para el que pierde esta primera opción de ascender, el invento se convierte en una faena.

Por más de un motivo. El primero porque para llegar a Segunda necesita jugar tres rondas, seis partidos, y antes no hacían falta nada más que cuatro encuentros. Pero hay más. Antes el primer adversario del campeón de grupo era un equipo clasificado en cuarta posición de su Liga. Ahora ha sido el Cádiz, un hueso muy difícil de roer.

Adversarios crecidos
Lo peor, sin embargo, es la complicada tesitura física y anímica con la que hay que enfrentar desde la semana que viene otra eliminatoria a cara de perro. El Real Unión se pegó ayer una paliza terrible y sufrió la frustración de la derrota. Llega trabajado y batido a la siguiente ronda, en la que le espera un adversario crecido porque ha superado el primer obstáculo de esta pesadilla interminable en la que se ha convertido esta fase de ascenso.

El Real Unión de Irun se enfrentará a uno de los equipos peor clasificados entre los ocho que siguen en la carrera por las dos plazas de Segunda que están por definir. Podría ser el Sabadell, que fue cuarto en su grupo, pero resulta que tras empatar en campo catalán viene de ganar en León. Y en Irun saben el nivel que tiene la Cultural.También podría ser el Alcorcón de Susaeta, que hace dos meses estaba a millas de meterse en este lío y ha terminado la temporada como un tiro. Los madrileños han dejado fuera al Sant Andreu catalán tras empatar fuera y ganar ayer 4-2.

Al Alcoyano, el otro campeón derrotado, le puede tocar el mismo Alcorcón o la Ponferradina de Rubén Vega y Óscar de Paula. Otro equipo bien conocido en Irun, que empató en El Ejido y ayer se llevó por delante al Poli con un 3-1. No serán eliminatorias sencillas para los mejores y menos después del desgaste y la frustración que provocó el empate de ayer.

Una semana clave para el Real Unión
La afición txuribeltz tiene que leer el disgusto de ayer en clave positiva. La fiesta se ha aplazado un mes pero el 21 de junio, con San Marcial llamando a la puerta, Irun vivirá una noche con la que sueña desde hace un puñado de años. Está bien verlo así, pero al equipo no le va a bastar con acogerse a un cliché, aunque sea positivo. Necesita bastante más.

Para empezar tiene que restañar lo antes posibles las heridas de ayer. Al equipo le vendrá bien una sesión de baño y masaje, sobre todo desde el punto de vista mental porque es imprescindible cambiar el chip y afrontar la siguiente eliminatoria con tanto entusiasmo como la primera y a ser posible con un poco menos de presión.

Si la decepción de ayer lastra las piernas de los jugadores del Unión la semana que viene, la aventura correría serio peligro. No he visto tanto al Real Unión como para poder hacer un juicio, pero la eliminatoria contra el Cádiz me ha dejado la sensación de que el equipo ha estado un pelín precipitado, demasiado ansioso. Es mejor equipo que cualquiera de sus próximos rivales y si consigue serenar el ánimo y dar el ciento por ciento de su capacidad, la fiesta estará servida, aunque sea más tarde de lo previsto.

Lo de ayer era algo que podía ocurrir, aunque no quisiéramos que pasara. El Cádiz demostró que es un equipo maduro. Supo jugar su partido. Supo pelearlo, pararlo y manejarlo a base de oficio. A los nuestros les sobró corazón y no encontraron argumentos para desarmar al rival. Hay una semana para serenar el espíritu y atacar el próximo obstáculo. Hay que derribarlo.


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