Real Unión de Irun


Irun, una ciudad volcada con el Real Unión

Cientos de aficionados se congregaron en la plaza San Juan de Irun para poder seguir con una pantalla gigante la retransmisión del Cádiz-Real Unión.

Iñigo Aristizabal | 18.05.2009

Irun. DV. Era una jornada especial, un día que la ciudad entera estaba esperando con ansia. Aunque el cuarto intento del Real Unión por subir a Segunda División arrancaba en Cádiz, en Irun se notaba un ambiente especial. Ya desde días atrás, las banderas de 'ni ere txuribeltz' del Real Unión habían vuelto a los balcones y ayer fue el turno de camisetas y bufandas. Durante todo el día cada cual fue haciendo su plan para ver el partido entre amigos, en un bar o en la sociedad.

Poco antes de las nueve de la noche, medio millar de aficionados del Real Unión de Irun esperaban en la plaza San Juan a que el balón echara a rodar. Y a las nueve se puso en marcha el esférico, pero no así la pantalla gigante que habían contratado entre el Ayuntamiento y los bares de la zona. Por megafonía llegaba la retransmisión radiofónica, pero estamos en 2009, no en 1955, y la gente en Irun quería ver el partido del Real Unión, no sólo escucharlo. Carlos explicó que «iba a quedarme en casa, pero he preferido venir aquí para verlo con toda la gente. Lo que no esperaba es que no funcionara la pantalla». Doce metros cuadrados de pantalla en negro fueron espantando a la mayoría hacia los bares, mientras que algunos optaban por quedarse en el epicentro de Irun para seguir el partido por la radio.

La calle Mayor de Irun presentaba un bonito aspecto y en sus bares se agolpaba la gente para ver la retransmisión de un partido muy intenso. En esas llegó el gol gaditano. Mikel lo tenía claro: «Es que vaya mala suerte hemos tenido con el rival... Yo creo que el Cádiz se juega más que nosotros. Es un equipo con mucho peso, mucha afición, y no pueden permitirse seguir otro año más en Segunda B». Pero tampoco el Real Unión de Irun quiere que su maravillosa temporada quede sin premio.

Y se hizo la luz
A la media hora de juego se solucionó el problema y empezó a funcionar la pantalla gigante. Un alivio para todos. Maite reconocía que «me iba a ir a casa para ver allí el segundo tiempo, pero igual ahora me quedo». No lo veía nada claro: «Pfff... 1-0 y, como dicen por allí, musho Cádiz. No es que nos estén dando un baño, pero sí que parecen superiores. A ver si, como en el Bernabéu, nos trae suerte la camiseta rossonera». Una situación a la que no está acostumbrada la afición del Real Unión de Irun esta temporada, ya que los de Iñaki Alonso han brillado en Liga y Copa.

Esa mezcla de pesimismo y resignación reinaba en el descanso. Como cuando en un campo de fútbol te vas al baño o al bar aprovechando el descanso, ayer también ese cuarto de hora se empleó para descansar la mente y tomar aliento para la segunda parte. A pocos metros de la plaza San Juan de Irun, Aitor quería ser optimista. «Hombre... El partido no me gusta como está, pero queda todavía el de vuelta. Sería importante no recibir ningún gol más». Probablemente, a 1.000 kilómetros de distancia, ésta sería una de las consignas de Iñaki Alonso en el vestuario del Carranza.

Que me quede como estoy
En el segundo tiempo se empezó a ver a un mejor Real Unión y los centenares de irundarras congregados en la plaza San Juan se fueron animando. «Podemos, podemos». El Real Unión empezó a llegar y se escucharon los primeros 'uyyyys' con los acercamientos y llegadas. «Empatamos, seguro», decía Pedro. Al rato, tuvo que rectificar, porque lo vio todo mucho más oscuro con la expulsión de Aitor Sanz. «Es una pena quedarse con diez. No hay nada que objetar a la expulsión». De ahí al final, todo fue sufrir y, quien antes pedía un empate, ahora se conformaba con que el Cádiz no marcara otro más. «Virgencita, virgencita, que me quede como estoy».

Una final con mayúsculas en el Stadium Gal
Lo de ayer era un choque de trenes y lo menos probable era pensar en que alguno de los dos equipos sentenciara la eliminatoria. Son dos partidos y el del próximo domingo en Gal se presenta ahora tan o más decisivo de lo que se preveía. Juanan es un asiduo de Gal. «Voy a casi todos los partidos y, por supuesto, iré el domingo». Realizaba su particular análisis del choque. «El Unión no ha estado a su mejor nivel. No creo que se hayan dejado amedrentar por el ambiente, pero sí es verdad que enfrente estaba un Cádiz muy potente. Pero en Irun será otra historia, seguro que en Gal el Real Unión sí ofrece su mejor cara». Gal se quedará pequeño para ver cómo, 45 años después, el Real Unión regresa a Segunda. La remontada está servida.


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