Real Unión de Irun


El Real Unión, tocado pero no hundido

El Real Unión de Irun no pudo pasar del empate a cero ante el Cádiz y de nuevo se quedó sin nada que celebrar. Los de Irun conocerán hoy su rival para la próxima eliminatoria de ascenso.

Borja Olazabal | 25.05.2009

DV.El Real Unión de Irun tendrá que seguir luchando si quiere conseguir el ascenso. Y es que los irundarras no han podido conseguir una plaza en la categoría de plata a las primeras de cambio. El Cádiz se ha mostrado en los dos partidos como un equipo muy solvente y los de Irun no han sido capaces de hincarles el diente. Aunque los unionistas no han sido inferiores en ninguno de los dos choques, serán los andaluces los que jueguen la temporada que viene en Segunda División. Pero esto no quiere decir que los irundarras se hayan quedado sin opciones. Haber acabado la liga en primera posición tiene sus ventajas y el cuadro entrenado por Iñaki Alonso podrá seguir luchando por el ascenso.

El Real Unión de Irun se ha equivocado de camino, pero por el que ha tomado también se puede llegar a Segunda. El nuevo trazado es más largo y sinuoso, pero a lo lejos se vislumbra la meta. Los unionistas tendrán que superar ahora dos eliminatorias a doble partido si quieren subir de categoría. El ascenso se ha complicado, pero no está imposible. La peor noticia para los irundarras es que la solvencia mostrada durante todo el campeonato no se ha visto reflejada en la eliminatoria ante el Cádiz. El conjunto txuribeltz no ha conseguido marcar ningún gol en los dos partidos contra los gaditanos y así no se puede conseguir el ascenso.

Pero no ha sido todo malo. Los cadistas habían marcado 71 goles a lo largo de la temporada, casi dos por partido, y aunque haya sido suficiente para subir, sólo han conseguido transformar uno ante los bidasotarras. Al menos el Real Unión de Irun se sigue mostrando como un equipo sólido y al que es muy complicado ponerle en aprietos defensivos

Potente inicio del Real Unión
Como se esperaba, y tal y como había comentado Iñaki Alonso durante toda la semana, el Real Unión saltó al terreno de juego con hambre. Lo hizo además desde el calentamiento. Los unionistas aparecieron en el campo como auténticos gladiadores, animando y realizando signos de rabia a su afición. Los mismos que se realizaron al término del encuentro en Cádiz. Y es que los seguidores irundarras tenían que estar muy enchufados desde los primeros compases del choque. El graderío respondió desde el principio. El Stadium Gal rugió como nunca lo había hecho durante toda la temporada. El ambiente era el ideal para lograr la remontada, pero finalmente no pudo ser.

En los primeros minutos fueron los de Irun los que más lo intentaron. Aunque, eso sí, con más ganas y empuje que acierto. Y es que las ocasiones brillaron por su ausencia en el arranque del encuentro. La primera vez en la que uno de los dos porteros se tuvo que esforzar tuvo lugar a los diez minutos. Juan Domínguez lo intentó desde lejos, pero el balón llegó manso a las manos del meta Casilla.

Tras esta ocasión, y a la vista de que el gol irundarra no iba a llegar pronto, fueron los cadistas los que poco a poco se fueron haciendo con el control del choque. El primer susto lo dieron en el minuto dieciséis de encuentro. Enrique recibió el balón dentro del área y marcó tras regatear a Otermin, pero la jugada ya estaba invalidada por fuera de juego.

Uno de los momentos de más tensión se vio tras un encontronazo entre Beobide y Toedtli. El argentino se quedó tirado en el suelo y los gaditanos decidieron no tirar el balón fuera porque lo tenían en su poder. Cuando los irundarras recuperaron el esférico, lógicamente, tampoco lo sacaron fuera de banda. Una vez parado el juego los jugadores de ambos equipos se pusieron a discutir, pero la cosa no fue a mayores. El partido continuó con normalidad. Con Goikoetxea chutando fuera un buen centro de Quero y con Toedtli a punto de marcar para los de amarillo a la salida de un córner. Así se llegaría al descanso, con el partido igual que empezó. Quedaban 45 minutos. Nadie bajaba los brazos, pero la eliminatoria se ponía un poco más cuesta arriba.

Motivante aguacero
La segunda mitad comenzó con una gran ocasión para el Real Unión. Abasolo, el unionista que más peligro ocasionó, pisó área y le cedió el balón a Juan Domínguez. El disparo del unionista lo repelió Casilla. El rechace lo cogió Romo, que se sacó un buen chut, pero Casilla volvió a sacar una buena mano para enviar el esférico a córner.
Poco después llegó el diluvio universal. El césped se empezó a encharcar y también la afición comenzó a mojarse. Pero esto no hizo más que motivar a los unionistas. Seguidores y jugadores empujaron con más fuerza que nunca y el Cádiz sólo pudo jugar a defenderse, pero no llegó el tan ansiado gol. El partido fue muriendo con las pérdidas de tiempo de los cadistas hasta que Piñeiro Crespo pitó el final. Una vez más, fueron otros los que celebraron el ascenso en el Stadium Gal


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Himno del Real Unión de Irun