Real Unión de Irun


El Stadium Gal fue una fiesta como no se recuerda con el ascenso del Real Unión

Gal fue una fiesta como no se recuerda. Seguro que muchos de los 9.000 que había ayer no volverán el año que viene ni siquiera con el brillo de la plata, pero poco importa, porque ayer hubo mucha gente, muchísima, que vivió algo tan especial como para guardarlo para siempre en su memoria: el ascenso del Real Unión

Iñigo Aristizabal | 22.06.2009

DV. ¡Qué gustazo poder escribir esta crónica! ¡Por fin! Qué gustazo, y qué alivio, porque no me quiero ni imaginar lo que sería de nosotros si el Real Unión de Irun no hubiera conseguido el ascenso. Pero ya tocaba. No sólo por las tentativas fallidas que desde ya me niego a volver a enumerar, sino también, y sobre todo, porque este Real Unión estaba hecho para conseguir el ascenso.

Eso sí, por muy superior que el equipo txuribeltz era, y es, al Alcorcón, el fútbol a menudo no entiende de justicias y algunos acudimos a Gal con un optimismo moderado y con esa sensación de miedo metido en el cuerpo. Pero era un '1' claro en la quiniela, un partido que nunca se podía escapar.

Gal fue una fiesta como no se recuerda. Seguro que muchos de los 9.000 que había ayer no volverán el año que viene ni siquiera con el brillo de la plata, pero poco importa, porque ayer hubo mucha gente, muchísima, que vivió algo tan especial como para guardarlo para siempre en su memoria.

Ésta la teníamos obstruida en color sepia, con aquella foto de La Romareda de 1964 en la que llevo toda la vida viendo a mi padre. Como habían pasado 45 años y un día desde aquel ascenso, algunos lo conocemos por referencias históricas y otros cuántos, por haberlo vivido. Ahora, todos los irundarras, todos los que sientan algo por este equipo y este club, podrán recordar para siempre el 21 de junio de 2009. Y, si como en la temporada 64-65, en la 09-10 al Real Unión le toca volver al sitio que ha ocupado durante tantos años, nadie nos podrá quitar una temporada gloriosa.

Una fiesta doble
Ayer se vivió una fiesta doble en el Stadium Gal. Irun está en vísperas de San Marciales y eso se notó también en el campo, porque los cánticos de 'a por ellos' o 'a Segunda' se iban intercalando con marchas sanmarcialeras. Y esa suma de las dos fiestas, la del pueblo y la del fútbol, unida a un 2-0 durante muchos minutos, dio un resultado espectacular, un placer que ya fue tremendo cuando Domínguez marcó el 3-0. Si quedaba algún agorero, ya podía quitarse la careta y empezar a bailar con el resto. Poco importó que el Alcorcón marcara su golito, porque ya todo estaba hecho.

El pitido final supuso la explosión de júbilo, la liberación total de jugadores, técnicos y aficionados. Y empezaron las risas, pero también lloros de los más sentimentales. Y todo mezclado. Y una sensación de alegría y paz que no sabemos cómo trasladar a estas páginas.


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