Real Unión de Irun


Exhibición txuribeltz

EL BISTURÍ | Fernando Becerril | 22.06.2009

El Real Unión había penado durante toda la fase de ascenso. No había dado la verdadera medida de su fútbol. La ansiedad le derrotó ante el Cádiz y comprometió su clasificación frente a un rival inferior como el Sabadell y su legión de seguidores maleducados. En Alcorcón, el equipo fue serio y puso las bases del ascenso, pero no terminó de mostrar su pegada. Hasta el día de ayer. Justo cuando más importante era el partido, el Real Unión apareció liberado de cualquier presión y en un cuarto de hora había desarbolado a un Alcorcón, que de pronto no era nada por mucho que hubiera estado no sé cuántos meses sin perder.

La salida del Real Unión convirtió en un juguete a un rival que había eliminado a dos equipazos como el Sant Andreu y el Alcoyano. La defensa madrileña estaba absolutamente rota desde el minuto uno. Cada balón en profundidad a la espalda de los centrales era una ocasión de gol, cada vez que se daban tres pases seguidos, el balón llegaba a la banda antes de convertirse en una amenaza letal para el meta amarillo.

La exhibición txuribeltz cimentada en los dos goles iniciales convirtieron Gal en una fiesta durante más de dos horas. El equipo regaló felicidad a una afición extraordinaria que ha tenido que esperar mucho, pero que ya ha llegado al lugar que pretendía.

Tal fue el despliegue de fútbol txuribeltz, que cuesta entender como el partido terminó con un discreto 3-1. Entre los errores arbitrales y contragolpes que no fructificaron el marcador fue más breve de lo que pudo ser. Era igual. El Real Unión se había cobrado todas sus deudas con un bañó de fútbol. Maravilloso.


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Himno del Real Unión de Irun