Real Unión de Irun


El Real Unión logra el ascenso a Segunda tras derrotar al Alcorcón

El Real Unión de Irun pasó por encima del Alcorcón en el partido definitivo en la lucha por el ascenso. Los irundarras ganaron 3-1, el Stadium Gal fue una fiesta y el conjunto irundarra se doctoró como equipo de Segunda División.

Borja Olazabal | 22.06.2009

Como si la hubiera dirigido el cinco veces ganador de un Óscar Francis Ford Coppola. Así de brillante fue la película. La cinta que ha contado y contará la historia del ascenso del histórico Real Unión a Segunda División. 45 años y un día después de que los abuelos de los unionistas alcanzaran, por última vez, la categoría de plata. Ha tenido que pasar mucho tiempo para poder disfrutar del éxito en Irun, pero la espera ha merecido la pena.

Lo mejor fue la manera en la que el conjunto irundarra consiguió el triunfo en la final ante el Alcorcón. Iñaki Alonso había asegurado durante toda la semana que el equipo le iba a dar muchas alegrías a la afición. ¡Vaya si se las dio!
Y es que no fue normal ver lo que se vio durante el partido. El dominio unionista fue total. Los irundarras fueron los únicos que movieron el balón con criterio y consiguieron brindar a su hinchada un final de temporada espectacular. Con todo lo que ha sufrido la afición irundarra, nadie se esperaba que en el partido ante los alfareros no se iba a comer las uñas. Pero resulta que el destino le tenía guardada una sorpresa a Irun. Una agradable y grata sorpresa.

La salida del Real Unión al terreno de juego fue de equipo grande. De equipo grande que jugaba contra un ilusionado pero inofensivo conjunto. En sólo tres minutos los unionistas habían conseguido crear peligro en dos ocasiones. Primero Abasolo con un disparo que le salió algo centrado y luego Goikoetxea. El debarra se quedó solo ante el portero y conectó bien con el balón. Pero cuando el Stadium Gal ya cantaba gol, el arquero alcorconero sacó una buena mano abajo.

El dominio se tradujo en el primero de la tarde en el minuto ocho de partido. Goikoetxea aprovechó un despeje a la espalda de la defensa alfarera para ganar por velocidad a todos y plantarse sólo ante Raúl. El ariete no falló en esta ocasión y abrió la cuenta para los irundarras. La afición unionista se quitó toda la presión de encima de un topetazo y celebró con alegría el 1-0. El primero de los objetivos, marcar nada más empezar, se había cumplido. La final se empezaba a encarrilar, pero los de Irun no bajaron el pistón.

Casi sentenciado
Los aficionados unionistas no tuvieron tiempo para digerir la alegría del primer gol. El Real Unión siguió atacando ante la inoperancia del Alcorcón, que una y otra vez se veía desbordado. En el minuto catorce Eneko Romo cabeceó un buen envío de Quero, pero el balón lo blocó sin problemas el arquero amarillo. El unionista no iba a fallar dos minutos después.

Larrainzar sacó de banda pegado al córner. Goikoetxea controló el balón y se lo devolvió al lateral, que puso un centro medido al área. Allí volvió a aparecer Romo. que esta vez no perdonó y dejó el ascenso prácticamente sentenciado. Había pasado poco más de un cuarto de hora de partido.

Los hombres de Iñaki Alonso siguieron siendo fieles a su estilo de juego y continuaron dominando. Como se dice últimamente, lo del Real Unión en la primera parte fue un auténtico chorreo. Hasta pudo sobrar la segunda mitad si el colegiado no hubiera anulado dos goles a los unionistas. Primero por una mano de Goikoetxea y luego por una supuesta falta de Juan Domínguez al portero rival.

Y cuando mejor parecía que estaban las cosas, el Alcorcón empezó a apretar. En el 38 Rubén Sanz disparó dentro del área sin oposición, pero Jauregi respondió bien y consiguió despejar. Tres minutos después, y tras una falta lateral botada por Susaeta, Nevado estuvo a punto de marcar, pero el balón lo repelió la zaga del cuadro local.

Tiempo para disfrutar
El comienzo de la segunda parte marcó el devenir de los últimos 45 minutos. Nada más sacar del centro, Juan Domínguez corrió hacia la portería rival, entró en el área y disparó fuera. Era un aviso de que el Real Unión iba a seguir buscando más goles. Cierto es que los irundarras aguantaron un poco más atrás que en la primera parte, pero las contras que realizaron tenían pinta de ser letales.

La sentencia definitiva llegó en el minuto 73. Abasolo se marchó por velocidad por la banda izquierda y llegó a pisar el área. El unionista fue generoso y le cedió el balón a Juan Domínguez, que a placer marcó el 3-0. El partido estaba sentenciado, dio igual que el Alcorcón marcara luego el 3-1. El Real Unión era equipo de Segunda División.
En la previa dije que esto era como un final de etapa en la que dos ciclistas llegaban escapados. El equipo de Irun fue tan superior que tuvo tiempo para abrocharse el maillot, soltar el manillar y alzar los brazos para celebrar el triunfo. Hagan un hueco en Segunda División porque el histórico Real Unión ha vuelto.



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